¿Cuándo es necesario recurrir a un suplemento?

Hola amig@s! Hoy quiero compartir algunas generalidades sobre la suplementación y principalmente el objetivo es que puedan conocer cuando puede ser necesario recurrir a algun suplemento.

Antes me gustaría mostrarles la definición de SUPLEMENTO ALIMENTICIO, que según el artículo 215 de la Ley General de Salud es un:

“Producto a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no, de vitaminas o minerales, que se puede presentar en forma farmacéutica y cuya finalidad es incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir algunos de sus componentes.

Por lo tanto les recomiendo que no esperen de un suplemento algo mágico o curativo, la funcion principal es complementar la dieta debido a alguna posible situacion en donde no sea posible cubrir la cantidad necesaria de tal nutrimento (necesidades aumentadas del nutrimento, escases del alimento como tal, poco tiempo disponible para alimentarse, etc) la suplementación puede tener un efecto positivo si se utiliza de una manera adecuada.

La Asociación Americana de Dietética (ADA – por sus siglas en inglés) sugiere que la mejor estratégia para mantener una buena salud y disminuir los riesgos de padecer enfermedades crónicas es consumir una amplia variedad de alimentos  (American Dietetic Association. 2005), sin embargo hay adultos y jóvenes que utilizan suplementos, se ha visto que tienen un patrón saludable de alimentación en su mayoría (Dwyer et al, 2001; Stang et al, 2000; Ervin et al, 1998; Lyle et al 1998; Radimer et al, 2004; Millen et al, 2004; Bowering et al, 1986; Looker et al, 1987; O´Dea. 2003; Herbolf et al, 2004).

La ADA (2005) describe algunos grupos de personas que pueden beneficiarse con la suplementación:

Infantes y niños, incluyendo adolescentes: Se recomienda la suplementación con vitamina D (400UI/día/) a los infantes en los primeros días de vida, en niños mayores de 12 meses, principalmente si se consume leche descremada. También en todos los lactantes no alimentados con leche materna cuando la formula tenga ˂400UI vitamina D, o en casos en donde exista malabsorcion de grasas se pudiera requerir de mayores dosis que se determinarán con los resultados de laboratorio (Wagner et al. 2008). Además es recomendable los baños de sol (15min) evitando los horarios de mayor cantidad de luz solar, de preferencia por las mañanas o despues de las 4pm, ya que los rayos solares estimulan a nuestro cuerpo a formar vitamina D a partir del colesterol interno.

Mujeres en edad fértil: Cualquiera que pudiera resultar embarazada se recomienda que consuma 400ug de acido fólico de alimentos fortificados o de suplementos que contengan esta vitamina, para reducir los defectos del tubo neural (como espina bífida y anencefalia) (The Report of the Dietary Guidelines Advisory Committee on Dietary Guidelines for Americans. 2005; Institute of Medicine. 1997).

Mujeres embarazadas: Las guias Detéticas para los Americanos (DGA-por sus siglas en inglés) recomiendan consumir 600ug de ácido fólico/día adicionado al folato de la dieta (Dietary Guidelines for Americans. 2005), además 27mg de hierro diariamente (60mg en caso de anemia), y  vitamina B12 en caso de las vegetarianas o lacto-ovo-vegetarianas (American Dietetic Association. 2008), está recomendado también el consumo de 300mg/día de DHA (Ácido docosahexaenoico, un ácido graso omega 3) en embarazo y lactancia (Simopoulus et al, 1999).

Adultos mayores: El DGA y el Instituto de Medicina (IOM-por sus siglas en inglés) recomiendan el consumo de 2.4ug/día de vitamina B12 en mayores de 50 años en alimentos fortificados o en suplementos (The Report of the Dietary Guidelines Advisory Committee on Dietary Guidelines for Americans. 2005; Institute of Medicine. 1998), ya que la edad se asocia con gastritis atrófica (menor secreción gástrica) y menor capacidad para aprovechar la vitamina B12 de la dieta (Institute of Medicine. 1998).

En los últimos años se ha reconocido el uso de Beta-hidroximetilbutirato (HMB) de 3g/día, de aminoácidos esenciales (7.5g 2 veces al día) o leucina (2.5 gramos 2 veces al día) para el mantenimiento de la masa magra y prevención de sarcopenia, la sarcopenia es la disminución de masa magra a consecuencia de la edad (Volpi et al, 2003; Katsanos et al, 2005; Wilson et al, 2005; Kuhls et al, 2007).

Atletas: Principalmente se recomienda un suplemento multivitamínico/mineral diario a los que restringen su ingesta de energía o están en etapas de pérdida de peso, que eliminan uno o más de los grupos de alimentos de la dieta (por ejemplo el bajo consumo de frutas y verduras, o menos de 5 raciones al día en total de la suma de los dos grupos), o que consumen una baja cantidad de micronutrientes en la dieta. El uso de suplementos de vitaminas y minerales no mejora el rendimiento en los individuos que consumen una dieta adecuada (Driskell et al, 2006; Woolf et al, 2006; VVolpe, 2006).

La suplementación con calcio y vitamina D debería indicarse después de una evaluación nutricional y la recomendación es de 1500mg de calcio y 400-800UI de vitamina D por día para atletas con desordenes alimenticios, amenorrea, o riesgo de osteoporosis (Volpe, 2006; International Olympic Committee Position Stand, 2009; Nattiv et al, 2007). Se ha reportado que los atletas que tienen que mantener cierto peso como los boxeadores, bailarinas de ballet, gimnastas suelen tener ingestas deficientes de magnesio, en los cuales puede ser benéfica la suplementación (Lukaski, 2004).

La suplementación de proteínas está dirigida principalmente a optimizar la respuesta del entrenamiento y la recuperación, sin embargo es importante conducir al atleta mediante una evaluación nutricional a plantear un objetivo para poder recomendar la racion sobre cualquier suplemento de proteína o de aminoácidos (Ivy et al, 2003; Van et al, 2006).

En los Estados Unidos se permite (ley de 1994) hacer declaraciones sobre propiedades saludables en relación a los efectos de los productos en el cuerpo, estructura o función, pero no terapéutico como “diagnosticar”, “mitigar”, “tratar o curar” una enfermedad específica o condición médica (Dunford et al, 2006; Consumer health information for better nutrition: Task force final report, 2008), en México no se permiten además de las declaraciones terapéuticas, reahabilitatorias o de tratamiento, hablar de fenómenos fisiológicos de los suplementos (Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios. 1999).

No olviden consultar a un experto en nutrición antes de iniciar un programa de suplementación.

Saludos

L.N.H Rodrigo Mancilla Morales

rodmanci@gmail.com

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